ATENTADO CONTRA ALFONSO XII. MADRID 1878

atentado alf. xii

“Madrid presenció un atentado infame digno de los cafres, que excitó la indignación de todas las conciencias honradas” El Siglo Futuro

En octubre de 1878 se produjo el primero de los 2 atentados que sufrió Alfonso XII. El Rey se encontraba desfilando por las calles de Madrid tras su periplo por tierras del norte de España, y cuando transitaba la comitiva por la calle Mayor, se produjo el fatal suceso. Así es relatado el incidente por la prensa de la época:

 “Entre una multitud avanzó un joven que se hallaba frente a la farmacia del doctor Moreno, disparando súbitamente sobre el soberano con una pistola Lefaucheux de 2 cañones (…) Sea por turbación o porque alguno de los que le rodeaban le dio en el brazo, el disparo fue bajo y la bala fue a dar en la mano de un soldado que estaba en la línea de enfrente (…) S.M. el Rey, que oyó la detonación y vio el fogonazo, detuvo su caballo un momento, señaló el sitio de donde había partido el disparo, y continuó tranquilamente la marcha (…) El regicida dejó caer el arma al suelo y enseguida se vio rodeado de soldados y de varios agentes de orden público”

Apresuradamente se publicaron perfiles del terrorista. Su nombre, Juan Oliver Moncasi era oriundo de Tarragona y de profesión tonelero. Aparentaba “poco más de 20 años”, tenía una comprensión “delgada”, lucía “poco bigote”  y  guardaba “buen color de piel”. Estaba casado y tenía una hija de corta edad. Se destacaba su frialdad e insensibilidad: “su aire es muy resuelto y mira con descaro y desdén a las gentes que en él se fijan” (…) El reo confesó sin rebozo su delito, declarando que es internacionalista, y que hacía 4 días que había venido de Tarragona para cometer el delito”. Finalmente en enero de 1879 fue ejecutado mediante garrote vil.

Lo más reseñado y aplaudido fue la actuación del Rey, destacándose su aplomo y serenidad: “El Rey sin inmutarse, volvió la cabeza hacia el sitio en que se había cometido el delito y prosiguió su camino saludando con la sonrisa en los labios a las personas que le vitoreaban. -Nada, no es nada- exclamaba mientras marchaba tranquilamente a Palacio”. Manifestaría solemnemente que, “este hecho no le hacía dudar de la lealtad y adhesión del pueblo español en lo más mínimo”. Como muestra de aflicción no hubo esa noche iluminación en los edificios públicos

Dibujdia siguiente atentado camino basilica atocha

Al día siguiente el Rey acudió a la Basílica de Atocha a dar gracias a la Virgen

La Iberia 26 de octubre de 1878

El Siglo Futuro 26 de octubre de 1878

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