EL ASALTO AL CU CUT: UN VISTAZO A LA PRENSA NACIONAL. 1905

cuu cut y la veu

“Lleno el corazón de tristeza y de amargura, comenzamos hoy nuestro trabajo al referir los acontecimientos del día (…) Son días negros para los buenos españoles éstos en que la disidencia separatista aparece con cínica audacia” El Imparcial 27 de noviembre de 1905

“Ninguna cuestión hay de tanta gravedad en un país como aquella que afecta a la integridad de la Patria. Cualquier nación puede vivir, aunque sea pobre, estando unida, pero si esa unidad falta, entonces no hay país posible”  Monteros Ríos, Presidente del Gobierno

 

El profundo disgusto acumulado en el ámbito castrense de Barcelona por “la campaña catalanista” y “antimilitarista” orquestada por un sector de la prensa catalana, culminó el 25 de noviembre de 1905, tras la publicación de una caricatura que ridiculizaba al Ejército, en el asalto por un grupo de militares de las sedes de las rotativas del Cu Cut y de La Veu de Catalunya. Un grupo de aproximadamente 400 militares “agrupados en masa compacta, se dirigieron por la calle Fernando Quintana a la redacción del Cu Cut. Allí los militares prorrumpieron en vivas a España y a Cataluña española. A continuación uno de ellos reventó con un hacha la puerta de hierro, y un grupo entró por el boquete, mientras otro se mantuvo en la puerta para evitar que intervinieran ni policía ni paisanos. Al poco tiempo sacaron por la puerta la caja de caudales que fue entregada intacta al gobernador, además de múltiples objetos y enseres. Ante el edificio se formó con los libros un gran montón que se prendió fuego. De allí pasaron a La Veu de Catalunya, donde lograron acceder por el balcón, realizando igual tarea que en el Cu Cut” Nuevo Mundo

enseres y objetos destruidos cut cut

A pesar que el Gobierno dictaminó rápidamente la suspensión de las garantías constitucionales, y el envío a Barcelona del Ministro de Guerra Weyler y del Fiscal Supremo se sucedieron una serie de manifestaciones, tumultos y altercados en los que se exteriorizaban simpatías por las redacciones asaltadas, o por los militares vejados. La manifestación más numerosa indicó El País, fue “la formada por republicanos, marinos y militares de paisano que ondeaban banderas españolas y clamaban múltiples vivas a España y la integridad de la Patria”, contestados desde diferentes lugares por “gritos sediciosos”. En las calles crecía la crispación al contemplarse “en diferentes lugares bajo la bandera catalanista carteles con frases ofensivas para el Ejército. Aumentó la irritación el mensaje de protesta enviado por la LLiga al gobierno de Estados Unidos”.

En Madrid produjeron “enorme impresión las noticias de Barcelona”, siendo unánime la indignación contra los separatistas catalanes. Se subrayaba “la impaciencia vivísima por conocer detalles de lo ocurrido, y desde las primeras hora de la mañana se observó gran movimiento en los Círculos en que concurren políticos y periodistas”.

  La prensa nacional se mostró unánime a la hora de mostrar un amplio fervor patriótico respaldando la acción del Ejército:

 “Las ofensas al Ejército son ofensas a la Nación, además de agravio a la Patria y sus defensores. No es una cuestión militar es una cuestión nacional. Cuando se maldice a la Patria, todos los que en ella han nacido han de sentir que la ofensa llega a lo más hondo de sus corazones. El último rasgo de decadencia, la prueba definitiva de abyección es la indiferencia ante estos insultos. ¡Desdichados los pueblos y los hombres que permanecen insensibles ante el agravio a la Patria y a la madre! (…) La ingratitud para España de los que han procedido a su ofensa, les hace en la moderna historia trasunto de Caín. No se ha escrito en los anales de las luchas humanas páginas más despreciables que ésta del separatismo catalán” El Imparcial

 “Los separatistas comprenden que el escudo de la integridad de la Patria es el Ejército. Mientras su prestigio subsista, será un baluarte inexpugnable opuesto a toda aspiración criminal de mutilar la patria española. De aquí el odio que los separatistas catalanes profesan al Ejército (…) Somos los republicanos los que sentimos con mayor viveza el amor a la Patria y en ese sentimiento comulgan con nosotros los militares. ¿Qué tiene de extraño que la indignación del Ejército se transmita como un relámpago al alma popular? La iniciativa de la propuesta ha partido del Ejército, los republicanos les secundamos enérgicamente. (…) Los separatistas proceden en línea recta del viejo absolutismo, son clericales, partidarios del Vaticano. Las sacristías y los conventos son focos permanentes del separatismo”  El País

 “Toda la responsabilidad hay que cargarla sobre los insensatos que reniegan de la madre Patria, y que quieren ponerse al amparo de una potencia extranjera, llevados de criminal locura” El Nacional

 “No aprobamos la actitud de los militares, pero estamos muy lejos de condenarles y, sobre todo, de imputarles responsabilidad” El Diario Universal

 Ante tanta exaltación recalco las palabras del diario conservador La Época, que hacía un llamamiento a la cautela: “Excusado es decir con cuanta parsimonia ha de moverse la Prensa, cuantos frenos hay que echar al sentimiento, con qué esmero hay que procurar que en el examen de todo ello sólo intervenga la inteligencia (…) A las vehemencias de los impotentes rabiosos hemos de oponer la calma reflexiva de las fuertes. Todos debemos sacrificar los impulsos”

En lo que no existía tanta convergencia era en la búsqueda de los culpables que habían conducido a los “trágicos sucesos”. Conservadores, liberales, republicanos y demás fuerzas provocaron con sus “funestas políticas, la siniestra aparición de la lucha separatista en Barcelona, la conversión de la bandera catalana, de una bandera de apostolado en una bandera de combate”.

Fruto de esta coyuntura, cayeron el Presidente del Gobierno Montero Ríos y el Alcalde de Barcelona Bosh y Alsina. Motivó también la aprobación de La Ley de Jurisdicciones (1906-1931), que ponía bajo jurisdicción militar las ofensas a la Patria, la Bandera y el Ejército. Constató además el creciente antimilitarismo existente en la sociedad española y europea, recuérdese el impacto internacional del affaire Dreyfus. En España el sistema de redención mediante una suma económica del servicio militar, provocaba que las clases más desfavorecidas monopolizasen el esfuerzo bélico. Además el uso del Ejército como fuerza de represión contra manifestaciones y agitaciones callejeras, les acarreaba una merma importante de adhesión ciudadana. Por último, supuso un ensayo de lo que acontecerá 4 años más tarde en Barcelona, durante La Semana Trágica, en la que podemos rastrear entre los móviles desencadenantes, lo comentado en el punto anterior.

 

 

 El Imparcial:    27 de Noviembre de 1905

 Nuevo Mundo:   27 de Noviembre de 1905

 El País Mundo:   27 de Noviembre de 1905

 La Época:    27 de Noviembre de 1905

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