ALFONSO XII VISITANDO A LOS COLÉRICOS DE ARANJUEZ. 1885

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Visita de S.M. al hospital de coléricos

La visita del Rey Alfonso XII al Real Sitio de Aranjuez, con objeto de confortar a las víctimas de la epidemia de cólera que estaba azotando al país en 1885, supuso un extraordinario reconocimiento general de la figura real.

El monarca había mostrado con anterioridad su determinación “de infundir con su presencia, aliento y confianza” a los enfermos infectados, lo que ya había provocado alguna oposición en el gobierno de Cánovas. Un ejemplo de lo dicho, se produjo en la visita que el presidente del Consejo de Ministros y el Ministro de la Gobernación realizaron a Murcia, para coordinar el reparto de “socorros en metálico y prendas de ropa”, y de cuya expedición el soberano finalmente no pudo ser partícipe.

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Cánovas visitando un hospital de coléricos

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Distribución de socorros en Murcia, en presencia de Cánovas y Romero Robledo

Así que una mañana del mes de julio, ”supo Madrid con sorpresa que S.M., sin avisar anticipadamente a su familia ni al Gobierno, y sin más compañía que la de uno de sus ayudantes, se había trasladado al Real Sitio de Aranjuez, para visitar los hospitales y cuarteles”. El Rey se dijo: “había sido impulsado por un sentimiento generoso irresistible”. La Familia Real y el jefe de Gobierno, supieron de la noticia gracias a una carta del Rey, entregada después de su partida, rápidamente la misiva circuló por los cenáculos políticos, y más tarde fue de dominio público. A continuación los políticos, que suspendieron las sesiones parlamentarias, y miles de madrileños, se dispusieron ofrecerle una calurosa bienvenida tras su emotiva y osada acción en la ciudad arancetana. Los madrileños le tributaron, relatan las crónicas, “una entusiasta y espontánea ovación”.

La prensa ensalzó el episodio de forma unánime: “Su visita inesperada a los coléricos de Aranjuez fue comprendida y apreciada por los que tienen corazón; no disminuiremos aquella acción laudable con encarecimientos hiperbólicos, diremos solamente lo que repetían aquella tarde las gentes del pueblo comentando la noticia: Está bien hecho

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Recibimiento entusiasta a Don Alfonso XII

Sin embargo se planteaba, como ocurrió con el viaje a Murcia, una cuestión adyacente, que produjo un interesante debate. En los círculos gubernamentales se sugería si “este viaje verificado sin conocimiento de los ministros se acomodaba estrictamente a la Constitución vigente”. En la Constitución  de 1876 podíamos localizar un párrafo, en el Título VI, que rezaba lo siguiente: “Ningún mandato del Rey puede llevarse a efecto si no está refrendado por un ministro, que por sólo este hecho se hace responsable…”

La controversia se originaba por si se debía interpretar tan “violentamente” este artículo de la Constitución, no teniendo el monarca derecho “a mandar a sus criados que preparen una berlina, o una partida de caza, o un viaje a Aranjuez”. Realmente la conclusión que se podía extraer de la cuestión, era la dificultad que tenía el gobierno de no aceptar “la responsabilidad de aquel acto generoso y aplaudido por todo el pueblo”

Ilustración Española y Americana, 8 de julio de 1885

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