LA MAGNÍFICA APORTACIÓN ARQUITECTÓNICA DE LOS MARQUESES DE AMBOAGE A MADRID

Los marqueses de Amboage contribuyeron notablemente al enriquecimiento arquitectónico de la capital, con la decisión de construir los 2 siguientes inmuebles. Nos referimos al edificio destinado a viviendas de alquiler situado en la plaza de las Cortes esquina calle Duque de Medinaceli, actual edificio Plus Ultra, y el Palacio que hoy ocupa la embajada italiana, ubicada en la manzana que comprende las calles Juan Bravo, Velázquez, Padilla y Lagasca.

Ambos edificios recibieron además del aplauso general, el reconocimiento institucional del Ayuntamiento de Madrid. El edificio construido en la plaza de las Cortes obtuvo dentro del “Premio a las mejores fincas construidas y reformadas de Madrid en 1914”, el primer puesto en la categoría de “la mejor casa de Alquiler”. Como curiosidad agregar, que el resto de edificios galardonados en el certamen fueron: el Palacio de Cisneros situado en la Plaza de la Villa, en la condición de “mejor reforma o restauración”,  y en la calidad “de mejor casa – hotel”, a la vivienda de la señora doña Mercedes Tamés Roberts situada en la calle Zurbano esquina Almagro.

La revista especializada “La Construcción Moderna”  expondrá lo siguiente del magnífico edificio de la plaza de las Cortes: “El prestigioso arquitecto D. Joaquín Rojí, constituye un ejemplo elocuente de lo que progresa en Madrid la edificación, y puede sin duda, presentarse como modelo a imitar, por la seriedad y juicioso empleo que por la ornamentación se ha hecho de los elementos decorativos modernos, incluyendo en éstos el estuco en oro y vivos colores, que tanto destacan sobre el claro de la fachada. Gracias a este sano criterio que en la composición preside, las fachadas de la casa mencionada, suntuosa por sus dimensiones y por la riqueza de su ornamentación tanto interna como externa, dan una nota de elegancia y buen gusto, que hace honor a la capital de España”

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Casa de los marqueses en la plaza de las Cortes

El edificio como hemos recalcado, estaba destinado al alquiler de viviendas de lujo, circunstancia ésta que estaba experimentando un gran desarrollo en aquellos años: “Desde hace unos años, la construcción urbana viene a esta Corte, sufriendo una profunda y progresiva transformación, que se manifiesta más acentuada aún que en los hotelitos, en las casas de alquiler de precio relativamente elevado. Es característica principal de esta favorable evolución, el cuidado con que se atiende al establecimiento de las instalaciones sanitarias, y en general, de los preceptos higiénicos que con la vivienda se relacionan y sobre todo, la tendencia de dar carácter monumental a las fachadas, dedicando cuidado preferente a su ornamentación”

Rápidamente personajes influyentes se procuraron alojamiento en este edificio, como la popular y primera gran diseñadora mundial Jeanne Paquin, que comenzaba a extenderse internacionalmente por aquellos años (Londres 1896, Nueva York y Buenos Aires en 1912, y Madrid en 1914). La Revista la Última Moda se congratulaba de la noticia: “J. Paquin ha alquilado recientemente uno de los lujosos pisos de la casa – palacio edificada por el marqués de Amboage en la Plaza de las Cortes, para establecer en Madrid una sucursal de su importante casa de París, y evitar así a las madrileñas elegantes, el trabajo de cruzar la frontera para encargar sus trajes. La instalación de dicha sucursal es verdaderamente suntuosa, contando la casa con una colección de señoritas maniquíes, que se encargarán de lucir en calles, paseos y teatros y a título de anuncio, los trajes confeccionados por el citado modisto. Ya era tiempo que hubiera en Madrid un establecimiento de este género”

La construcción del Palacio de los marqueses en la calle Juan Bravo, fue de nuevo dirigido por el arquitecto D. Joaquín Rojí, figura muy reputada en este período, que lideró además de los proyectos mencionados, otros no menos ambiciosos en Madrid, como la restauración del Tribunal Supremo (1921- 26) después del trágico incendio que sufrió en 1915. La Revista La Construcción Moderna distinguirá especialmente de la residencia, “su artístico y bien trazado jardín” que poseía amplias dependencias destinadas principalmente a los garajes, caballerizas y porterías, la “elegante traza de la escalera principal”, la “magnificencia de los salones de la planta baja”, y por supuesto “la grandeza y suntuosidad de la fachada”  de clara influencia francesa.

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Palacete de los marqueses en la calle Juan Bravo

El palacete obtuvo el primer  premio concedido por el Ayuntamiento a las mejores “casas construidas de 1918” en la sección de “hoteles particulares”. En dicho concurso, en la sección de “mejores edificios destinados a pisos de alquiler” alcanzó la primera posición el conocido edificio de la Sociedad “La Estrella” de la Gran Vía, inmueble que cumple con lo anteriormente relatado acerca del auge que estaban experimentando en Madrid las edificaciones de lujo dedicadas a domicilios de alquiler, construidas “con materiales ricos y costosos”

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 Edificio “La Estrella” de la Gran Vía

La Construcción Moderna: 30 de enero de 1914, 15 de marzo de 1915, 30 de diciembre de 1919

La Última Moda: 19 de abril de 1914

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