TRAGEDIA EN EL ESLAVA. EL ASESINATO DE D. LUIS ANTÓN DEL OLMET. MADRID 1922

Imagen

Una tragedia que tuvo sus comienzos hace años, y que a través del tiempo fue complicándose, agravándose, arrastrándose lentamente hacia un instante de odio y muerte, armando la débil mano de Alfonso Vidal y Planas, nuestro querido amigo y brillante colaborador, para el gesto fatal que le costó la vida a Luis de Olmet. Suceso que pagará con algo más caro que la vida: con la serenidad del espíritu perdida para siempre, sobre este drama infinitamente triste para la fatalidad, inexorable y angustiadora, como en las pesadillas de un mal sueño” Nuevo Mundo

Imagen

  Los escritores D. Luis Antón del Olmet y D. Alfonso Vidal y Planas

El 22 de marzo de 1922 se producía el asesinato del popular escritor D. Luis Antón del Olmet a manos de su socio y también brillante literato, D. Alfonso Vidal y Planas en una habitación adyacente al salón del teatro Eslava. Fue un suceso que conmovió a toda la sociedad española, concitando un amplio seguimiento en los diarios.

A continuación reproduciré lo más interesante de la crónica del fatal atentado, publicado en El Imparcial, al día siguiente del siniestro:

“Una vez llegado Alfonso al teatro, se dirigió a la habitación que precede al salón, y enterado que el señor Antón del Olmet se encontraba en el escenario, donde había de verificarse el primer ensayo de un drama del cual era autor, “El capitán sin alma”, le hizo llamar por mediación de un dependiente. En la expresada habitación quedaron, pues, sólos Vidal y Antón, que acudió inmediatamente a la llamada que le hizo su antiguo amigo, compañero en las tareas de periodismo y colaborador en varias producciones teatrales. La puerta de la habitación fue cerrada y por ello nadie en absoluto presenció la forma en que hubo de desarrollarse la conversación amistosa, si la hubo, la violenta controversia posterior, y finalmente el drama (…)

 Después de un cambio de palabras pronunciadas en alta voz y reveladoras de disputa sonó un ruido seco, como un disparo, seguido de otro producido por la caída de un cuerpo al suelo. Fue éste el momento en que Vidal y Planas había disparado sobre Antón del Olmet, el cual quedó moribundo.

En la contaduría D. Acisclo Gil percibió la disputa y el disparo de arma de fuego. Inmediatamente acudió a la puerta de la habitación y, coincidiendo con él, también se personó el conserje del coliseo, que con otros dependientes se hallaba muy cerca de la puerta del saloncillo, y lo mismo que el contador, oyeron los gritos y la detonación.

Mostrando fuerte excitación nerviosa apareció en la puerta Vidal y Planas, quien dijo a los presentes – ¡ Le he matado! – ¡ Era un miserable! – y esgrimía en la diestra una pistola star del calibre 9. Entonces llegó el actor Sr. Baena atraído por los rumores que se produjeron entre cuantos se hallaban en el teatro. El sr. Baena preguntó qué había ocurrido – Nada, nada – respondió Vidal y Planas y añadió – Que he matado a Olmet – Entonces rompió a llorar y comenzó a pedir perdón a todos.

Entre varios de los presentes fue sacado el cuerpo de Antón del Olmet, que yacía tendido en el suelo de la habitación, en medio de un charco de sangre, al pie de un diván. En un coche se le condujo a la Casa de Socorro del Distrito Centro, situado en la calle Navas de Tolosa. Mientras tanto, el Sr Baena se hizo cargo del arma homicida y expresó a Vidal y Planas la conveniencia de que él mismo se entregase a la autoridad.

D. Luis de Antón del Olmet ingresó en la Casa de Socorro a las 3 y cuarto de la tarde, el herido se encontraba en período preagónico, y con palabras entrecortadas decía: – ¡Me ahogo, me ahogo! – ¡Me ha matado! – El doctor Bolívar, con su ayudante, reconocieron al Sr. Antón del Olmet y le apreciaron una herida de arma de fuego con orificio de entrada por debejo de la axila izquierda y sin orificio de salida, en dirección de arriba a abajo y con gran destrozo interior (…) Se le aplicaron inyecciones de suero, más éste auxilio fue ineficaz: el desventurado escritor dejó de existir a los pocos instantes”

Imagen

Apenas un par de días más tarde el criminal declaraba ante un reportero que pudo entrevistarlo unos instantes en el calabozo, que su propósito cuando se encaminó hacia el teatro, aquel fatídico día, era exclusivamente para “terminar mis relaciones artísticas con Luis”. A renglón seguido justificaba su terrible acción: “Yo firmemente me propuse romper aquella cadena que me ataba a él, quería librarme de aquella persecución, del hombre que llamándose mi amigo me despreciaba y pretendía anularme (…) En todo momento sus desdenes, sus insultos, sus desprecios (…) Yo era sin embargo su amigo, su hermano (…) ¿Por qué negarlo? Yo tenía miedo a Luis (…) ¡Ésta es la verdad!”. En la habitación y según la versión del dramaturgo, se inició una agria disputa que acabó con las manos de Luis Antón en el cuello de Alfonso, el cual al sentir la fuerte presión que le asfixiaba, no vio otra opción para librarse de su oponente, que sacar la pistola que llevaba en el bolsillo y disparar. Para terminar de declarar: “Yo no sé ni hacia dónde disparé, ni cómo disparé”. 

Algunos testigos declararon a la policía, que durante la riña, pudieron escuchar algunas frases sueltas, como las expuestas a continuación: “- Lo que me hiciste anoche, no te lo tolero – Si insistes, tendré que matarte en donde te encuentres, aunque sea delante de tu mujer -“

Las interpretaciones de las pesquisas realizadas apuntaban, que la magnífica amistad que ambos conservaban se quebró a consecuencia de las rivalidades literarias, acrecentadas con el éxito que experimentó en 1921 en el Eslava, la obra de Alfonso Vidal y Planas, “Santa Isabel de Ceres”. A esta circunstancia es probable que se le añadiese algún tipo de embrollo amoroso.

Finalmente “el impulsivo, impresionable y nervioso Vidal y Planas” fue condenado a 12 años de cárcel por el asesinato de D. Luis Antón del Olmet, de los que solamente cumplió 3 años.

Imagen

Al entierro del dramaturgo, además de una gran concurrencia, acudieron destacados figuras de la política, del periodismo y del mundo de la cultura

El Imparcial 3,4 y 5 de diciembre de 1922

El Heraldo 5 de marzo de 1922

Nuevo Mundo 9 de marzo de 1922

Anuncios
Esta entrada fue publicada en curiosidades. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s