ALBERT EINSTEIN EN MADRID. 1923

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El periplo del científico alemán por la capital, como lo había sido en Barcelona y como lo será en Zaragoza, despertó una gran expectación. Todos sus movimientos e intervenciones fueron muy comentadas en la prensa, aspirando los más significativos hombres de la ciencia, profesores, estudiantes de la Facultad de Ciencias, y periodistas saludar al sabio alemán. Escasas personas pudieron lograr conversar con el ilustre físico, el cual manifestaba insistentemente que “no tenía costumbre celebrar entrevistas con los representantes de la prensa, y que jamás había accedido a tales invitaciones en los países que había visitado”. Sus más insignes cicerones fueron el catedrático de la Facultad de Ciencias y “cultísimo divulgador de las teorías “einsteinianas” en España, el doctor D. Blas Cabrera”, y Ortega y Gasset.

 El Ayuntamiento dio a conocer el siguiente mensaje de bienvenida:

 Salutación del Ayuntamiento a Albert Einstein:

“Al tener noticia de vuestra llegada a esta Corte, el Ayuntamiento quiere apresurarse a saludaros en nombre de Madrid. El pueblo español, cuya representación suprema radica en esta capital, se siente orgulloso y honrado por vuestra visita. Reconoce en el sabio Einstein, admirado hoy en el mundo entero civilizado, el generoso y fecundo poderío de la Ciencia, flotando como única bandera por encima de todas las diferencias, de todas las luchas, de todos los dolores humanos (…) En nombre de Madrid y de España recibid, nuestra bienvenida cordial y el homenaje ferviente de nuestra admiración”.

El Alcalde de Madrid Joaquín Ruíz Jiménez

La Facultad de Ciencias de la Universidad Central había alcanzado el compromiso con Einstein de hacerle entrega de 3500 pesetas, y de editar en castellano, las 3 conferencias programadas versadas sobre la Teoría de la Relatividad.

Su figura causó una grata impresión y su espíritu transmitía un halo misterioso y cautivador. Se le describía como “un hombre alto, de noble figura, de ademanes reposados, moreno, de ojos vivos de penetrante mirada, espesa caballera, sonrisa enigmática y enérgica expresión. Sus costumbres son morigeradas, medita mucho, habla poco, trabaja con medida, aunque no conoce el cansancio. Es un gran aficionado a la música, toca bien el violín y posee una vasta cultura, siendo sus ideas políticas muy avanzadas, pero no comunistas”

El día 2 de marzo en el hotel Palace, Albert Einstein se reunió con el rector de la Universidad Central y el claustro de la Facultad de Ciencias, con el fin de perfilar la agenda del maestro alemán en Madrid. Los principales actos desarrollados en algo más de una semana consistirían en:

  • Las 3 Conferencias anteriormente mencionadas
  • La investidura del título “honoris causa” en la Universidad Central
  • El nombramiento de académico en la Academia de Ciencias presidiendo la sesión Don Alfonso XIII
  • Un banquete- homenaje en el hotel Palace
  • Visita a la ciudad de Toledo.

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Albert Einstein, el rector de la Universidad Central y algunos catedráticos, reunidos en el Hotel Palace

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Banquete- homenaje en un salón del Hotel Palace

Las Conferencias celebradas tuvieron como escenarios la Universidad Central y el Ateneo, pudiéndose acceder a ellas, sólo mediante invitación del Decano de la Facultad de Ciencias. El interés fue máximo principalmente en la primera Conferencia, a la que asistieron gran número de personalidades, incluso del ámbito de la política como Antonio Maura. En la segunda Conferencia cuentan las crónicas que “se produjo menos aglomeración de público que en la primera. El gran público había satisfecho ya su curiosidad, y no quería más matemáticas, siendo el auditorio menos distinguido pero más selecto”. En el Ateneo el público volvió a llenar la sala, con figuras tan insignes como el profesor Cabrera, Ortega y Gasset o Gregorio Marañón. Las intervenciones del célebre científico se produjeron en francés, disculpándose en reiteradas veces por desconocer el idioma español.

Por último indicar que la excursión a Toledo revistió un carácter más íntimo, al científico lo acompañaron su esposa, y los señores Cossío, Ortega y Gasset y los hermanos Kocherthaler, pretendiéndose verificar  una visita de “riguroso incógnito”.

Fuentes:

ABC, 3 de marzo de 1923

Heraldo de Madrid, del 2 al 9 de marzo de 1923

El Sol, 3 de marzo de 1923

Mundo Gráfico, 7 de marzo de 1923

Nuevo Mundo, 9 de marzo de 1923

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