LA POLÉMICA POR LA DESTRUCCIÓN DE LOS JARDINES DEL BUEN RETIRO. 1904

Los jardines de recreo representaban uno de los elementos fundamentales, junto con los baños y el baile, sobre los que el madrileño vertebraba su esparcimiento y diversión durante los meses de verano: “Cuando el calor, auxiliar poderoso de la empresa de los Jardines empuja, a gran parte del vecindario madrileño, a buscar frescura y música en aquel sitio y la noche tiende su tachonado velo, se pueblan aquellas alamedas de escogida y numerosa concurrencia, que oye con gusto la música de nuestras grandes zarzuelas, casi totalmente desterradas de los teatros de Madrid”. Nuevo Mundo, 23 de junio de 1904

Los Jardines del Buen Retiro Retiro ofrecían tras pagar la preceptiva entrada, múltiples atracciones: sesiones de conciertos, servicios de fonda, café-restaurante, espectáculos teatrales, salas de billar y de tiro, quioscos de refrescos y diversos juegos: “ Los Jardines del Buen Retiro llegaron a ser en julio y agosto, un oasis donde hacían alto las caravanas babilónicas del Sahara madrileño; la enramada un nido de ruiseñores de alquiler, el teatro una caja de música con registro de voces humanas, la glorieta una perspectiva panorámica de la confusión de sexos, los paseos la “great attaction” de las noches serenas, los recodos de “euonymus” una… invitación y el bosque, con su espesura laberíntica, el “excelsior” de ese conjunto de placeres, que pone Madrid muy cerca de los deleitosos, reservados por el Profeta a sus amados creyentes”. Podríamos decir, continuando con el relato, que en aquel espacio tenían cabida casi “todos los usos de la vida”: “Sirve para dormir y soñar, para comer y platicar, para urdir aventuras de esquinas y seguir ondulaciones de cambios políticos, para conferencias de hombres de Estado, para corros grandes y chicos, para pasear amores de tapadillo, para la consagración de  malos cantantes… ¡Qué se yo para cuántas cosas!” . El Día, 22 de febrero de 1894

 El debate y posterior aprobación parlamentaria para su demolición y ulterior construcción en el mismo enclave, del actual Palacio de Comunicaciones,  originó una intensa controversia en la capital. Un amplio sector de la sociedad era contrario a la desaparición, no sólo porque entendían que perdían una posibilidad de solaz, sino porque existía un fuerte lazo afectivo hacia el espacio, porque en ellos se decía: “MADRID ES MADRID”Y es que crónicas como la siguiente, podemos rastrearla sin dificultad en los diarios en cuanto comenzaba a apretar el calor: “Ya están los Jardines en todo su apogeo. Anoche hubo una concurrencia extraordinaria, que disfrutó con delicia la amenidad del sitio. Esta noche es jueves de moda, por lo que estará más concurrido si cabe, pero a decir verdad, para los Jardines todos los días son moda” El Día, 16 de junio de 1904

Imagen

Más allá de las disputas sobre la legalidad de la cesión de los terrenos al gobierno por parte del Ayuntamiento, y los farragosos debates construidos en torno a estas cuestiones jurídicas, en este post quiero mostrar las razones que esgrimían los partidarios del derribo, representadas por el gobierno, y los incondicionales a la preservación de los Jardines que tuvieron como agentes al Ayuntamiento, a los diputados y senadores electos por Madrid, principalmente del Partido Liberal, y gran a parte de  la población madrileña. Cabe destacar en este ámbito, al Círculo de la Unión Mercantil, una entidad que se reveló muy combativa en esta cuestión, y se convirtió en un importante altavoz contra el proyecto. La realización de este ambicioso propósito, se encuadraba en un período en el cual, se estaban ideando numerosos planes de urbanismo para la capital, como la construcción de la Gran Vía o el derribo del Cuartel de San Gil, que derivará en la confección de la actual Plaza de España, por lo que estas profusas transformaciones tenían que causar una honda impresión entre los madrileños:“mutilación de Madrid” o “enemigos de la cultura madrileña” se afirmará.

La corriente de opinión que amparaba la destrucción de los Jardines señalaba varias cuestiones. En primer lugar se sostiene lo prescindibles que resultan  en una ciudad que atesora varios y agradables paseos: “Como si en una ciudad donde existen el Prado, Recoletos, La Castellana, el Parque del Retiro, sin contar la Moncloa, que indudablemente está demasiado lejos, no hubiera sitio de sobra donde pudieran pasear en las noches de verano todas las clases sociales de Madrid, sin menoscabo para las más elevadas; y como si en el mismo Parque que sigue perteneciendo al Municipio, no pudiera acotarse una parte en sustitución de los raquíticos Jardines”. Amén de cuestionar su rentabilidad: “En otro país menos apegado a la rutina los Jardines estarían abiertos todo el año, y su teatro, convenientemente acondicionado según las épocas, podrían funcionar con diversos espectáculos durante 6 u 8 meses por lo menos, aquí no ocurre eso y los Jardines permanecen cerrados de septiembre a junio (…) Consérvese los Jardines, pero para tenerlos abiertos todo el año, dando al público acceso todo lo fácil que sea compatible con los intereses del arrendatario (…) De otro modo no habrá jamás modo de defenderlos, y aunque no prospere el proyecto del Ministro de Hacienda, los Jardines están condenados a muerte, porque es ley natural que todo lo inútil deba sucumbir” . Nuevo Mundo 23 de junio de 1904

 Frente a esta idea los detractores del derribo proclaman: “La desaparición preocupa con razón: es un desahogo en el verano para los que no somos trashumantes. En un sitio de recreo insustituible que puede atraer al forastero cuando el comercio padece tanto con la emigración veraniega, no siendo un lugar exclusivo para gentes acomodadas (…) Es un desahogo tradicional desde la época de Tirso, el cual hizo una comedia a la huerta de Juan Fernández (hoy Palacio de Buenavista), y eso que entonces había recreos análogos en Atocha, y tenía el vecindario de Madrid la gran extensión del Parque de Madrid, hoy polvorienta carretera. Aún en época de gran atraso, es decir hace 70 años, se inauguraban 2 jardines públicos, uno el de Apolo, en la calle Fuencarral, y el preferido de los madrileños, las Delicias, en el Paseo de Recoletos. Y Larra no hallándoles suficientes lamentaba entonces que careciese Madrid de lo que poseían las grandes capitales, y que hoy se trata de quitarle. Más aún esta necesidad trajo consigo la creación de los Campos Elíseos, que reunió: un local de teatro, plaza de toretes, ría donde bogar, jardines, un descampado para fuegos artificiales y conciertos, y toda clase de juegos, columpios y atractivos ante los cuales los Jardines del Buen Retiro resultaban pobres y mezquinos. Sin embargo la comodidad del sitio de éstos, inmediatos al Prado, centro tradicional de recreos, hizo que vencieran y arruinaran a la empresa catalana que gestionaba los Elíseos. Tiene pues sobre sus ventajas el actual lugar de esparcimiento, el de la elección del vecindario”.  Ilustración Española y Americana 22 de junio de 1904

 En esta última manifestación se atisba otro de las cuestiones sobre las que gravitó el debate: la idoneidad de la ubicación para la nueva sede de Correos. ¿Es la plaza de Cibeles el lugar más adecuado? : “Se ha dicho también que a este lugar, al que se va a pie en unos 6 o´ 7 minutos desde la Puerta del Sol, por una calle ancha y dotada de grandes aceras como es la de Alcalá, estaba demasiado excéntrico para el objeto a que se quiere destinar. En cambio se encontraba más a propósito, el solar del antiguo ministerio de Fomento (actual calle Doctor Cortezo) para llegar al cual hay que subir por casi todos los lados cuestas empinadas, por calles poco espaciosas para su enorme tránsito(…) Además los tranvías facilitan el modo de salvar las distancias rápida y cómodamente. (…) Sin demasiada hipérbole diremos que los actuales Jardines están en la mismísima Puerta del Sol” . Nuevo Mundo, 23 de junio 1904

 Antonio Maura en esta línea manifestaba que la construcción de la Casa de Correos, no podía hacerse en el local del antiguo Ministerio de Fomento porque: “ni hay local suficiente para lo que exige un nuevo edificio de esta clase, ni está rodeado de grandes vías que permitan en horas determinadas la gran circulación de carruajes”.  Consideraba el Presidente del Consejo a la  actual plaza de Cibeles un lugar “excelente, un punto céntrico” aunque no “geográficamente, sí es el centro de la vida de Madrid”.

 Por contra el Círculo de la Unión Mercantil a través de la Junta publicaba un escrito manifestando que : “el emplazamiento de servicios como el de Correos requiere sitios céntricos, de fácil y cómodo acceso, circunstancia que hoy al menos, no reúnen los Jardines del Retiro, retirados verdaderamente de los focos de movimiento de  población (…) El Círculo Mercantil e Industrial cree que podría llenar ampliamente esas condiciones el antiguo Ministerio de Fomento, solar bastante espacioso” La línea editorial de La Ilustración Española y Americana secundaba este criterio: “Los Jardines del Buen Retiro están en el Madrid de los Paseos y del esparcimiento(…) La Casa de Correos corresponde a los centros de trabajo. Construirla donde no se destruye nada es un adelanto, edificarla mutilando Madrid es una pérdida, volver al año 1834, en que Larra echaba de menos en Madrid lo que hoy se quiere deshacer” . La Ilustración Española y Americana, 22 de junio de 1904

 El otro gran  punto de discordia lo marcaba la supuesta insalubridad de los Jardines, como pregonaban algunas voces. El propio Maura declaraba: “Como sitio de esparcimiento, nocturno y veraniego, es muy fácil de sustituir, yo creo que con ventaja para la higiene, y para la salud. Porque cualquier otro paraje menos húmedo menos palúdico, se puede cercar, iluminar y preparar para reunión nocturna” Y en cuanto a un asunto que podría resultar polémico, la poda del arbolado,  no resultaría tan dramático debido al entorno tan exuberante de la zona: “Árboles, yo les tengo gran respeto y creo que es un crimen matar árboles. Eso es lo que más me duele. Pero todavía atenúa el mal, el lugar donde radican los Jardines, en el único sitio de Madrid abundante de arbolado. Y matar allí unos cuantos no es tan  reprensible como hacerlo en otro lugar”.

 De nuevo el Círculo de la Unión Mercantil replicaba las argumentaciones de sus oponentes: “Estamos clamando todos los días contra la falta de condiciones de salubridad de la capital (…) Se ha dicho que Madrid es la ciudad de la muerte por la falta de aire higienizado (…) El gobierno responde con un proyecto que no sólo habría que renunciar a toda esperanza de mejora, sino que habría que resignarse a perder el único centro accesible de recreo, esparcimiento, alivio y reparación de los fatigados pulmones. El proyecto ni es legal, ni conveniente ni es humano”.

 Por último quisiera mostrar de forma sintética, las conclusiones que he extraído de diferentes apariciones públicas que realizó, D. Fco. De Asís Gutiérrez, promotor del proyecto:

 1. “El edificio debe construirse para varias generaciones, debiendo por tanto supeditarse las exigencias de la nuestra a las de aquellas. Es importante señalar la insignificancia del movimiento postal español, comparado con el de las demás naciones europeas.

 2. Es necesario que afluyan al edificio varias, amplias y cómodas vías. Ningún sitio más apropiado que el cruce de las calles Alcalá con Recoletos y Prado, próximo a la desembocadura de Alfonso XII, Serrano, y la futura Gran Vía.

 3. Que su construcción y emplazamiento permita la mayor economía material y de tiempo, además de la rapidez y simplificación en las operaciones postales. El proyecto suprime una de las operaciones que más tiempo lleva y deteriora los objetos postales: la carga y descarga de sacas en el Correo y estaciones. Según el proyecto, la correspondencia es distribuida en los vagones dentro del mismo edificio, y desde allí podrán salir éstas a tracción eléctrica o a vapor por las calles Reina Mercedes, Valenzuela o Alfonso XII hasta las estaciones de Atocha, Delicias y a través de las Rondas a la del Norte”.

 

Fuentes:

 El Día 22 de febrero de 1894

El Día 16 y 17 de junio de 1904

La época 11, 17, 26 de junio de 1904

El País, 3 de julio de 1904

Nuevo Mundo, 23 de junio de 1904

Ilustración Española y Americana, 22 de junio de 1904

Gedeón: (ilustración) 17 de junio de 1904

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en curiosidades, Historia. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s