LA VISITA DEL REY DE SIAM A MADRID. 1897

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SS.MM. la Reina Regente y el Rey de Siam presenciando el desfile de las tropas desde el Palacio Real. Revista en la cual “nuestros bizarros soldados se han movido con admirable precisión”.

La visita del rey de Siam Chulalongkorn en octubre de 1897, se enmarca dentro del intento de impulsar las relaciones entre España y Asia. El resultado final de todas las acciones promovidas, de la cual este viaje es paradigmático, fue estéril desaprovechando el trampolín que Filipinas ofrecía para el mercado asiático. El profesor Florentino Rodao señala las causas del fracaso:“carencia de medios humanos y materiales, pero sobre todo la de objetivos fehacientes, repitiéndose continuamente la instrucción telegráfica “haga lo que el resto de las potencias”.

 Las imágenes que ambos mundos tenían del otro era indirecta y en muchos casos “teñidas del filtro anglosajón” (crueldad, exotismo, lujo…) Del mismo modo, el periplo del rey Chulalongkorn encaja dentro del recorrido turístico arquetipo: Madrid, toros, Museo del Prado, El Escorial, Sevilla, Barcelona… Sirva de ejemplo, que nada más poner los pies en España, los cortesanos que acompañaban al monarca manifestaron sus deseos de ver una corrida de toros, y “como se les dijera que el festejo se había suprimido para no herir los sentimientos religiosos del soberano siamés, se mostraron contrariados y no pararon hasta hacer saber al rey de la suspensión de la fiesta. El rey manifestó que vería con gusto una corrida de toros, porque lo que él no podía ver era la muerte de las vacas.Se telegrafió enseguida a Madrid para que se preparase una corrida”.

Al llegar la comitiva asiática a tierras españolas, concretamente a la estación de Irún, podemos apreciar esos elementos mezcla de recelo y de prejuicios apuntados líneas arriba, repasando la descripción que realiza el cronista del Imparcial de los reales invitados: “Es un tipo tan poco fino y tan vulgar que nada revela en él ni un solo destello de la realeza. Es amarillo, pero amarillo rayano del naranja oscuro; de pelo negro muy lacio, bigote recortado, poco abundante. Ojos pequeños y negros, poco hendidos y pómulos salientes. No se desmiente en él ni un rasgo típico de la raza asiática. Es de estatura regular y más bien grueso que esbelto. Solo se advierte que puede ser un soberano por el desdén con que trata a todos los suyos. Más simpáticos que él son sin duda, sus hijos, jóvenes no mayores de 10 u 8 años, que a pesar de tener todos los rasgos propios de la raza son más finos y de fisonomía más animada”.

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Llegada a la estación del Norte de S.M. el Rey de Siam. Las tropas abrían el trayecto desde la estación a Palacio. Los madrileños se “apiñaban llenando la larga cuesta de San Vicente y la calle de Bailén, asomándose de todas las casas elegantes damas”

El programa del periplo del soberano asiático es el prototipo de las embajadas reales de la época, siendo Chulalongkorn acompañado en los principales escenarios por S.M. la Reina Regente María Cristina. A continuación detallaré los más vistosos actos.

En primer lugar reseñar el banquete de honor celebrado en el Comedor de gala de Palacio, “ese gran salón ante cuya riqueza y suntuosidad se sorprenden cuantos diplomáticos extranjeros vienen a España”. Los aproximadamente 70 invitados fueron: “las Reales personas, alta servidumbre del monarca y de los príncipes siameses, los ministros de la Corona, caballeros del Toisón de Oro, Capitanes Generales, altos funcionarios palatinos con sus señoras y la servidumbre de S.M. Se excusaron de asistir por lutos y enfermedades el Presidente del Consejo de Ministros, sr.Sagasta, y los presidentes de ambas cámaras”. Como anécdota, y ampliando la nota de exotismo que envolvió todo el viaje, las autoridades españolas dispusieron, a la entrada del Palacio Real, un carruaje con el jefe de la tribu de los Ashanti (Ghana), acompañado de una de sus mujeres y de su hijo, que presenciaron la entrada del monarca de Siam, “decenas de curiosos rodeaban el carruaje donde se encontraban”.

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Gran Comedor del Palacio Real, dispuesto para el banquete.

El Palacio Real también fue sede de un magnífico concierto, dirigido por el compositor madrileño de origen irlandés conde de Morphy, con piezas de Verdi, Chopen, Sarasate, Meyerbeer, Leoncavallo…

Otro punto que concitó mucha expectación fue la Función de gala en el Teatro de la Princesa. La prensa criticó el lugar escogido por las reducidas dimensiones que presentaba en comparación con otras salas: “En una población donde hay tantos elementos aficionados a espectáculos gratuitos y donde el elemento oficial basta para llenar el valle de Josefat, han ido a escoger el teatro más pequeño de Madrid”. De nuevo podemos observar alguna crónica mordaz contra la egregia figura asiática, como la publicada por el Correo Militar caricaturizando  al personaje: “Elena Fons cantó la ópera Carmen, y salió como salen las sevillanas de garbo y empuje. El rey de Siamés quedó aturdido ante tanta belleza y gallardía y se comía a Elena con los ojos. De cuando en cuando el monarca sacaba un pañuelo y se limpiaba  el rostro minuciosamente. Diríase que sudaba tinta china. Estoy seguro que anoche se le indigestó la cena. El rey lucía la banda del Mérito Militar, mientras que el principito siamés, llevaba la banda de Carlos III. El lema de dicha banda es Virtuti et mérito y cuyos colores son los de la Purísima Concepción. Si resucitase anoche Carlos III se volvía a morir de repente. En resumen una fiesta agradable, mucha gente, mucha luz, mucho lujo y caras muy bonitas, no incluyendo a éstas a las de S.M. asiática”.

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Como apunté anteriormente finalmente se pudo celebrar una corrida de toros en honor a los ilustres visitantes. El rey de Siam, como diríamos hoy en día “por problemas de agenda”, únicamente permaneció en la plaza durante la lidia de los 3 primeros toros, aún así: “los hijos del rey aplaudieron mucho a Guerrita en la lidia del tercer toro”. El motivo de su salida del coso taurino, se debió al hecho de tener que asistir al Palacio Real para una recepción diplomática. Los países representados en la Recepción fueron los siguientes: “Francia, Alemania, Reino Unido, Rusia, Portugal,Turquía, Guatemala, Brasil, Bélgica, Perú, China y la Santa Sede”.

En el memorándum de visitas no podía faltar la cita con el Museo del Prado donde,”permaneció 30 minutos, habiendo quedado muy complacido, haciendo grandes elogios de nuestras joyas pictóricas (…) Los cuadros que más le han llamado la atención son “Las Meninas”, “La Rendición de Breda” “La Venus” de Tiziano y “los Borrachos”. Además de este museo, el cortejo real disfrutó de las maravillas que detentan el Museo Naval, la Fábrica de Tapices, el Senado, el Congreso, o el Parque del Retiro.

Aprovechando la cercanía a la capital, se realizaron sendas visitas a los Reales Sitios del Pardo y del Escorial, en cuyo panteón el rey de Siam “depositó una corona de flores naturales en la tumba de S.M. D. Alfonso XII”. 

A modo de síntesis y como se recoge en las rotativas, el periplo en la capital de España, le produjo muy buenas impresiones: “El Rey de Siam se encuentra satisfecho del recibimiento cariñoso que se le ha dispensado por la Corte de España. El efecto que le ha producido nuestro ejército ha sido excelente. La capital de España la encuentra animadísima, y en todos los puntos visitados suntuosa. De la fiesta celebrada en la Princesa sólo tiene palabras de elogio. Ha encontrado pintoresca y animadísima la corrida de toros, la vista del público ocupando el anillo que forma el edificio le sorprendió agradándole en extremo. En una palabra Chulalongkorn parte de Madrid agradecidísimo de todos, felicitándose de haber venido a la capital de España, de donde se lleva recuerdos gratísimos e imborrables”. Capítulo aparte sería señalar los resultados prácticos (nulos) que supusieron los contactos diplomáticos entre ambos países.

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Cámara Gasparini destinada al soberano siamés en el Palacio Real

Fuentes manejadas:

El Imparcial  16,17,18 de octubre de 1897

El Correo Militar 18 y 19 de octubre de 1897

El Globo  20 de octubre de 1897

Ilustración Española y Americana, 15 y 22 de octubre de 1897

La política exterior de España de 1800 hasta hoy. Coordinador Juan Carlos Pereira. 2010 Editorial Planeta

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