HOMENAJE DEL PUEBLO DE MADRID AL PREMIO NOBEL ECHEGARAY

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“Durante 30 años ha sido el dictador, el árbitro, el corifeo, el aclamado por la multitud…” Menéndez Pelayo sobre el genio madrileño

En marzo de 1905 el pueblo de Madrid, le tributaba a José de Echegaray un fastuoso homenaje por su reciente distinción como Premio Novel de literatura, el primer español que recibía tal insigne premio. Los actos centrales del Homenaje acontecieron en el Senado, la Biblioteca Nacional y el Ateneo.

El Senado formaba un “vistoso conjunto”, debido a la multitud de uniformes, entorchados y condecoraciones de los caballeros, además de los “elegantes” tocados de las damas. El acto comenzó en el momento en que el Rey le concedió la palabra a Fco. Silvela, el cual pronunció un “elocuentísimo” discurso. Habló luego el Ministro de Suecia explicando por qué se había concedido a Echegaray el Premio Novel, además de calificar al autor de “amante apasionado de la libertad y de la tolerancia”. A continuación en nombre del gobierno, parlamentó el Sr Villaverde. Al concluir, Don Alfonso XIII entregó al ilustre dramaturgo, las insignias y el diploma del Premio Nobel, y los acordes del himno sueco, la Marcha Real española, un Viva a Suecia, y otra a España pusieron fin a la ceremonia.

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Diploma que acredita la concesión del Premio Nobel a  José de Echegaray. La academia le destacó “como heredero y continuador de los grandes y características tradiciones del drama español”

Una gran manifestación popular partió de La Plaza de Oriente, continuó por Bailén, Mayor, Puerta del Sol, Alcalá y  finalizó en el Paseo de Recoletos. La marcha tuvo como corolario el discurso pronunciado por Echegaray sobre la escalinata de la Biblioteca Nacional. En este marco el polifacético intelectual, “rodeado de varias personas de su intimidad e individuos de la comisión organizadora”, pronunció las siguientes palabras:

“¡Pueblo de Madrid!¡Españoles! Soy valiente y si no tuviera valor, me lo inspiraría esta banda que acabo de ceñir y, sin embargo me declaro vencido, lo mismo que la pena vence a la alegría ¡Homenaje a mi porque amo al trabajo! ¡Pero el trabajo lo amáis todos vosotros! ¿Qué es el trabajo de un hombre ante el trabajo de un pueblo? Homenaje sí, homenaje al trabajo de un pueblo.

¿Qué amo la verdad? ¿Quien no ama la verdad que nace en la profundidad de un pozo para subir a la cima donde luce esplendente el sol de la ciencia? La verdad la amáis vosotros como la amo yo.

Hablaba el Sr. Canalejas de mis cariños, de mi amor a la belleza, ¿Qué es la belleza que yo pueda fingir, comparada con la belleza de la masa popular? Homenaje sí, pero al pueblo, que él es quien representa y quien crea la belleza.

Para concluir porque me falta la voz, aunque no me falta corazón para estrecharos a todos vosotros; ya que se trata de un homenaje ¡ Mirad dónde estamos! (Señala a la Biblioteca). Ahí están recogidos los trabajos de muchos siglos, el trabajo del genio español  ¡Cúantas letras, cúantos pensamientos, cúantos dolores hay en el interior de esas bóvedas!

¡Homenaje sí a la gloria de España ¡ Y para crear una nueva España trabajemos todos unidos, la mano en la mano, el corazón junto al corazón, y yo aquí en esta escalinata y vosotros abajo, sino todos a nivel, en la gran nivelación, que es la nivelación de los corazones”

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Echegaray pronunciando el emotivo discurso junto a la Biblioteca Nacional

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En la Biblioteca Nacional. Se pueden apreciar las innumerables, “banderas, estandartes de los centros docentes e intelectuales, de los gremios y del ejército, además de otras fuerzas vivas”

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Marcha popular. Plaza de Oriente

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Calle de Alcalá al paso del desfile.

Muy interesante resultó la velada efectuada en el Ateneo. Aquí las grandes figuras de la intelectualidad española:Serafín Álvarez Quintero, Juan Valera, Ramón Y Cajal, Pérez Galdós, Menéndez Pelayo o el señor Moret, le rindieron emotivos discursos. Al acto acudió, como en todos los actos programados, el Rey, el cual al término del evento, “le felicitó de nuevo y le estrechó la mano con efusión”

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