UN TESORO VINÍCOLA A LA VENTA

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En este post os reproduzco un llamativo artículo de Mundo Gráfico (julio de 1935) en el que se notifica la subasta, durante la II República, de un verdadero tesoro vinícola perteneciente al Patrimonio de la Corona. Los caldos se encontraban emplazados, en una recóndita y oscura bodega del  ilustre Palacio Real.

“En el que fue Palacio Real hay almoneda de vinos. Los vinos que no pudieron beberse los que fueron reyes, ni los príncipes que formaban su séquito, porque llegó el 14 de abril, están ahora a disposición de todos los españoles que deseen beberlos. Claro que hay que pagar religiosamente el precio en que han sido tasados, por los señores que forman el Consejo de Administración del Patrimonio de la República.

Los vinos que estaban destinados para las mesas reales están expuestos a la venta en la cava del Palacio. Allí hemos bajado. La bodega que fue Real está situada en uno de los sótanos oscuros y fríos del Palacio Nacional. Aquí en este lugar secreto y oscuro, que nadie bajaba a no ser que fuera el encargado de la cava, bajaban los Reyes dos veces al año. Una en época de Navidad para beber una copa de champán antes de la celebración de la Nochebuena. En Semana Santa también descendían a la bodega para preparar las jarras de vino que debían entregar a los pobres después de la ceremonia del Lavatorio.

Cuando los Reyes se encontraban en Palacio había de sacarse muchas clases de vinos y compuestos, los cuales eran utilizados para la confección de los cock-tails que preparaban antes de la comida del medio día. Durante la comida habían de servirse barias botellas de vino de Jerez y de mesa de marcas españolas. Se preferían en la mesa los vinos españoles. En la comida de un día se consumían de 3 a 4 botellas de Jerez y 6 botellas de vino de Riscal .Doña Victoria era la única que durante la comida no tomaba vinos; únicamente los domingos antes de comer tomaba una copa de champán.

 De la bodega salían también todos los vinos que la Familia Real había de beber a los lugares donde viajaba. El vino que se bebía era todo comprado. Se hacían pedidos por centenares de cajas. No obstante los productores les regalaban,aquellos vino que consideraban dignos de ellos. La mayoría de estos productores los presentaban como caldos de la fecha de nacimiento de un miembro real; pero en Palacio no se creía esto porque ocurrían casos absurdos. He aquí uno de ellos : En cierta ocasión se presentó un bodeguero con una vasija de vino dedicado a la reina y decía que databa de la fecha del nacimiento de Doña Victoria. Todos quedaron maravillados del gran poder de adivinación de aquel hombre, que guardó el vino, ya que adivinó muchos años antes que la niña naciera en un país extranjero, que llegaría más tarde a ocupar el Trono de España.

Aquí y ahora, están reunidos todos los vinos que estaban almacenados en las bodegas de los demás sitios reales, como el Pardo. De allí proceden los vinos más exquisitos porque allí había menos gasto de estos magníficos vinos. De esta bodega proceden las dos únicas botellas de coñac que existen en la cava, y que datan de la época de Carlos I, según las etiquetas de las mismas. Además de estas dos hay otras del mismo líquido de tiempos de Carlos III. Existen en la bodega otros vinos no de época tan remotas, pero también ancianos, como son botellas de vino de Oporto del año 1815, y otras de la marca de la Marca Graves Jhonston de 1734. El tamaño de estas botellas es el corriente, sin embargo, en un sitio como éste, era preciso que hubiera algo fuera de lo vulgar,no en calidad si no en cantidad, y efectivamente existe una botella de champán que contiene del precioso líquido la cantidad de tres litros. ¿Es suficiente para una comida de tres comensales?

Y en contraposición de estos vinos tan viejos hay ciento diez botellas de vinos corrientes, sesenta de los cuales son de vino blanco y se venden al precio ínfimo de setenta y cinco céntimos la botella. ¿Quién por tan poco precio no se da el gusto de poseer un vino de la cava ex real? Estos vinos corrientes lo utilizaban los Reyes para los pobres, los cuales el Día de Jueves Santo, entregaban a doce de ellos una cesto de viandas y media arroba de vino en unas jarras especiales para tal fin. De estas jarras sólo quedan tres y vienen a ser una imitación de las de Talavera. Además de las jarras existe en la bodega una copa cuya cabida es de litro y medio. Esta copa era el modelo de las que encargaron hacer para servir el vino a los pobres en la comida que les daban.

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Apreciamos en la ilustración la botella de champán de 3 litros, una copa a la medida de la botella, y la jarra que utilizaban los Reyes para proveer vino a los pobres

Para la venta de estos vinos se han formado unos lotes que oscilan entre doce y veinte botellas. Es decir, que a mejor calidad, menor cantidad. El número de lotes formado es de doscientos cuarenta y cuatro, y el valor oscila entre las doscientas y las cuatrocientas pesetas. Cada lote está compuesto de un variado surtido, desde coñac de 1876 a botellas de vino corriente. Los lotes que mejor se han vendido han sido los compuestos de vinos generosos, entre ellos los del Rhin, y del que queda muy poca existencia. Hasta ahora se han vendido unos veinte, muy pocos son para el número total de los que hay” 

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 La colaboradora del periódico( Pilar Benito) contemplando las dos únicas botellas de coñac, de tiempos de Carlos V, que aún se conservan en la cava

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