LA FIEBRE DE LA PELOTA VASCA EN MADRID. EL BETI JAI

Quisiera hacer una pequeña mención a uno de los deportes más populares que ha tenido Madrid, y que hoy en día prácticamente apenas tiene afición en nuestra capital. Sin duda alguna durante la Restauración, el sport guipuzcoano alcanzó importantes cuotas de fama, sobre todo a partir de la década de 1890. Desde hacía algunos años existían junto al Retiro y la Puerta de Toledo una serie de modestos frontones, que quedaron ámpliamente superados con la construcción de verdaderos templos de la pelota, como el frontón Jai Alai  en la calle Alfonso XII (1891), el Fiesta Alegre en Alfonso XI (1892), el Euskal Jai en Marqués de la Ensenada (1893) y como se le denominó en algún rotativo, el Teatro Real de los frontones, el Beti Jai en Marqués de Riscal (1894).

El frontón Jai Alai fue el primer gran frontón madrileño, a su inauguración asistió como señalaban las crónicas, “todo el Madrid que se divierte y la colonia vascongada en pleno”, destacando entre otros ilustres personajes, la Infanta Doña Eulalia o los Duques de Alba. La impresión general fue excelente: “el mejor que tenemos en la Corte y digno de competir con los más famosos de las provincias vascas” A pesar de tanto elogio también se apuntó alguna deficiencia como su “estrechez”, a causa de “haber dispuesto demasiadas localidades”. A consecuencia de ello en el desarrollo de su primer partido inaugural algunas pelotas, “golpearon sobre el público, lastimando al redactor de la Correspondencia y a la Condesa Reparaz” .Para los amantes de los datos, decir que aquel partido lo disputaron Portal Machacho vs Irún Tendillero

En la prensa de esos años  se destacaba “el gran aumento de la concurrencia que asistía a los juegos de pelota y su entusiasmo”, así como el hecho de encontrar aficionados de todas las clases, “desde jóvenes de la sociedad más distinguida hasta el cocinero” .Todo esta devoción llevó a la construcción del gran Beti Jai, inaugurado en mayo de 1894.  El autor de la obra fue D. Joaquín Rucoba y la financiación corrió a cargo del empresario vasco D. José Arana: “cimiento sostén,eje, pernio, base de la flamante empresa Beti Jai” según el polifacético D. Antonio Peña y Goñi.

La Correspondencia de España traza esta descripción del recinto:“Ha de calificarse de soberbio por su magnífica construcción y por sus magníficas comodidades (…) Las fachadas del nuevo frontón, excepto la principal, son de estilo múdejar y al vestíbulo principal dan acceso grandes puertas de cristales. La cancha es amplísima, junto a ella en el entresuelo 50 palcos comodísimos. En los pisos superiores están las gradas y las andanadas. El marcador se divisa desde todas las localidades y funciona por medio de un aparato eléctrico. Desde todas las localidades puede el público apreciar sin necesidad de moverse del sitio todas las peripecias del espectáculo. La entrada al frontón se encuentra por la pared de rebote, teniendo los palcos entrada y escalera independiente. Existe un café situado en la parte posterior del edificio. Caben destacar las pinturas que decoran el edificio siendo los colores claros, lo que le da, un tono de luz y de alegría. Las obras han costado más de 2 millones y honran al arquitecto Rucoba. La empresa ha contratado a los principales pelotaris, los cuales usarán además de los habituales distintivos azueles y rojos, un escudo de estos colores con las iniciales de los dueños”

Los adjetivos más repetidos en la prensa acerca de la inauguración son: brillo, esplendor, elegancia, denominaciones como la “Catedral de las Catedrales” y chascarrillos en torno al dineral que le había costado al señor Arana. La Lidia es concluyente:”es el más artístico, cómodo y elegante frontón que posee la capital de España (…) El público lo ha admirado y elogiado unánimemente, Beti Jai es el Teatro Real de los Frontones”.

 En cuanto a lo deportivo destacar las 4000 almas que abarrotaron las gradas, (se habían realizado en los días previos pruebas de resistencia con miles de sacos de arena colocados en la gradería) y que presenciaron el partido jugado por Portal y Pasieguito (rojos) vs Beloqui y Tendillero (azules). Resultaron vencedores los rojos, aunque no hay unanimidad entre los cronistas sobre la vistosidad del partido, si para el Diario Oficial de Avisos de Madrid fue “notable”, para la Correspondencia resultó “no lo suficientemente lúcido que era de esperar”  

¡FELIZ AÑO!

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Una respuesta a LA FIEBRE DE LA PELOTA VASCA EN MADRID. EL BETI JAI

  1. Jugué en el frontón Madrid a cesta punta con mujeres raquetistas. Que historias para contar…
    En ese tiempo, años 60, habría que hacer especial mención al frontón Recoletos….tremendo.
    Saludos

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