UN VERANO EN EL MADRID DE 1900

He recogido unos artículos muy divertidos que en torno a 1900 ofrecían una serie de propuestas a los madrileños que permanecían en la villa durante el período estival.

 “En Madrid se pude pasar un verano agradable, sin necesidad de apelar a emprésitos onerosos, cuyas consecuencias se sufren durante el invierno (…) Los madrileños tenemos para nuestro solaz el misterioso Recoletos donde, entre la opaca sombra y opacidades espesas, los enamorados se juran eterna fidelidad; tenemos el Prado, con sus focos de arco voltaico, que es un semillero de matrimonios de 1500 ptas. en adelante.(…) ¿ Qué nos gusta el campo?. Pues ahí tenemos el Retiro a nuestra disposición, con su frondoso arbolado, con sus fuentes monumentales, sus espesos bosques… ¿Qué tenemos aficiones naúticas? Pues ahí tenemos los esquifes del Retiro, donde la juventud madrileña puede adiestrarse en el manejo del remo.¿Qué uno necesita bañarse? Ahí tenemos para nuestro servicio particular y privado, el Manzanares, con sus baños cubiertos de esteras, usadas por 5 generaciones, en los que pude uno remojarse a placer, sin el riesgo a un naufragio o de otra contingencia menos grave. Más allá del Puente de los Franceses, el baño es a la intemperie, y allí la nata y flor de la golfería madrileña se baña a los 4 vientos.

 Tenemos novilladas sensacionales en nuestra plaza donde las futuras glorias de la tauromaquia se llevan los primeros porrazos y reciben el bautismo de sangre.

 Por falta de fiestas tampoco hemos de quejarnos; ahí están las clásicas verbenas con sus salones de baile a la intemperie, donde la juventud bulliciosa e irreflexible da pasto a sus aficiones a la danza bailando polkas íntimas y habanas pecaminosas.

Los aficionados a la música tampoco echan de menos los conciertos de la Terraza del Casino de San Sebastián, pues aquí, desde que amanece, o un poco antes, amenizan nuestra existencia un centenar de pianos de manubrio que no nos dejan vivir, ni dormir la siesta.

Aparte de los paseos que hemos citado, nos quedan los Jardines del Retiro, en los que por el módico precio de una peseta, se tiene opción a oir una ópera de las más clásicas y codearse con lo más selecto de las gentes de buen tono.”

Otra “interesante” propuesta para las clases populares que no tengan posibilidades, por ejemplo de acudir a los elegantísimos baños del barrio de Salamanca, los populares “baños del Manzanares” Así son descritos:

 “Si son feos por fuera, son lúgubres por dentro. Los baños generales no disponen de otros adornos que unos bancos y unas perchas, que corren por los 4 costados. Písese pelado el suelo, sin esterilla, clavándose la arena en las plantas. Estos estanques valen 25 céntimos. Y si pasáis a los baños reservados, que cuestan cantidad doble, no halláis tampoco mayores ventajas. La ropa de baño, sábana y calzoncillos, se estima en otros 25 céntimos(…) ¿Quiénes pueden ser los parroquianos? La gente más modesta: los obreros, los soldados, alguna familia poco acomodada de las cercanías (…) Y si es cierto que la limpieza del cuerpo es reflejo de la limpieza del alma, deben tenerla muy negra los madrileños”.Un autor afirmaba que “estos balnearios sirven no para lavarse sino para enlodarse” Además para que nadie se escandalice existía: “la debida y conveniente separación de sexos que aconseja la sana moral. La moral estaba allí representada por unas esteras en putrefacción, pero tupidas, de suerte que contra esa invulnerable vallada se estrellaría cualquier proyecto pecaminoso”

  Jardines de recreo, paseos, teatros… pero a mediados de agosto nuestra querida verbena de La Virgen de la Paloma, junto con las fiestas de San Cayetano y San Lorenzo hacían de los barrios de Lavapiés y La Latina el centro de la animación y la diversión madrileña:

 “Quedó ayer también demostrado la afición que el pueblo de Madrid tiene a divertirse, con cualquier motivo o con cualquier pretexto. En cuanto ve unos farolillos de colores y oye algunos compases de un organillo, nuestro pueblo se entrega a la diversión, en cuerpo y alma, sin regateos y sin hipocresías le pide el cuerpo chillar, reir, alborotar, y alborota ríe y chilla sin descanso. Se bailó hasta el amanecer. También hasta la madrugada duró el ir y venir de “simones”, que, en apretada fila y al paso, recorrían las estrellas calles de aquella barriada, llevando hermosas mujeres que lucían espléndidos Manilas y crujientes faldas de seda. Los puestos de sandías, torraos y avellanas frescas, pitos y pitorros, y santos de barro, completaban el cuadro de alegría que ofrecen los barrios bajos de una noche de verbena”.

Y para “orientar” a los turistas esta “guía del perfecto forastero“. Lugares de interés en Madrid:

 -Museos: “En tiempo normal no hay forastero que llegue por primera vez a la Corte y no piense en visitar inmediatamente los museos. (…) Hay quien pasa por ellos como las maletas por las estaciones; no se enteran de nada. (…) Pero en general, los forasteros suelen salir de los museos con dolor de cabeza y chirivitas en los ojos de tanto fijarse.

 -Jardines y Paseos. Los vecinos de Madrid que están siempre quejándose por sistema de que no hay árboles que purifiquen el aire, no merecen los que tienen, porque no quieren disfrutarlo. El Parque del Retiro, la Casa de Campo, la Moncloa, la Castellana, el Botánico, y muchos más son deliciosos paraísos que convidan en todo tiempo a oxigenar los pulmones. Pero ¡si! ¡si!, aquí tomamos el oxígeno en la carrera de San Jerónimo todas las tardes; la Moncloa está muy lejos, el Botánico nos coge al paso, al Retiro no van más que los suicidas… y así sucesivamente.En el Retiro está la Casa de fieras, pero no están todas las que son, ni son todas las que están, como dicen de las casas de locos. Hay también un gran estanque con sus barcos de vapor, de vela y ramo. Éstos últimos son los que están más al alcance del músculo; para manejarlo no hay más que meter el remo con cierta uniformidad, lo cual está también al alcance de todas las inteligencias.

 -Fuentes Monumentales: Algo arrogante parece este adjetivo pero, vamos, las hay. No es cosa de quedarse sin respiración contemplándolas ni de pasar cerca de ellas sin advertir su artística presencia. La más popular de estas fuentes de ornato público es la Cibeles.

  -Monumentos: En primer término están el gobernador y el alcalde que son 2 figuras monumentales. Destacan la Puerta de Alcalá y la Puerta del Sol, en la cual se para todo el mundo que no tiene qué hacer…y el que lo tiene porque no puede pasar.”

 Como conclusión podemos afirmar que aunque algunos “para darse importancia dicen que vienen de Francia”, la tónica general como expresa Ricardo de la Vega en Madrid Cómico: “Es que los madrileños pudientes se van, los que no pueden, se quedan cómo yo”

 

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