LA INAUGURACIÓN DE LOS ALMACENES MADRID – PARÍS,1924

   Os dejo una síntesis de un artículo que me publicaron en la revista Madrid Histórico, sobre la inauguración de los primeros grandes almacenes en Madrid:

  “Fecha decisiva en los anales del comercio madrileño”, “nuevo factor de cosmopolitismo, de modernidad y de riqueza a la capital de España”, “una instalación  verdaderamente grandiosa”…Éstas son algunas de las manifestaciones más destacadas que se vertieron el día de la inauguración sobre este magnífico comercio, a propósito de su esplendor y que revelan la repercusión que alcanzó esta apertura. Su ubicación, en una de las zonas con mayor desarrollo comercial de Madrid, abarcaba la manzana limitada por las calles: avenida Pi y Margall, Mesonero Romanos, Desengaño e Hilario Peñasco. Si a esto sumamos su cercanía a la recientemente inaugurada red de Metro, resultaba el emplazamiento inmejorable. La grandiosidad del nuevo centro constituyó todo un acontecimiento. Únicos en España “no tenían nada que envidiar a los más suntuosos y completos almacenes de las principales capitales europeas” como París y Londres, que disfrutaban de sociedades tan prestigiosas como los del Louvre, Lafayette, Le Bon Marché o Herolds.

  Aunque no resultaban tan selectos, en el Madrid del primer cuarto de siglo se podía contar con otros importantes almacenes “con edificio propio” y “características similares”, como bien se señala en la revista La construcción moderna: “Fueron los primeros los de Rafael Sánchez en los bajos y entresuelos de su inmueble de La Gran Vía, esquina Clavel. Siguiendo a éstos, los almacenes Rodríguez, inaugurados en 1920 que ocupan varias plantas de su casa situada en el primer tramo de La Gran Vía. A continuación los de Casteñar y Marín, que se abrieron al público el pasado año de 1923, habiéndose montado con gran elegancia en la planta baja y entresuelo del magnífico y amplio edificio con fachada a las plazas del Ángel y Santa Ana”.

  Los rotativos subrayan lo faraónico de la empresa en diferentes aspectos: en las características del edificio, en lo elevado de los costes, en torno a los 10 millones de pesetas, y en los completísimos servicios que se ofrecen a los clientes. La revista La Construcción moderna, apunta que “las notas salientes del año 1923, han sido la terminación del segundo tramo de la Gran Vía o avenida Pi y Margall, la del Monumental Cinema y la del magnífico edificio donde se ubican los grandes almacenes Madrid – París”.

   En esta línea, señala el diario La Libertad, que la construcción de la finca, dirigida por el arquitecto Don Teodoro Anasagasti, se mostró como “uno de los inmuebles más hermosos de la Avenidad de Pi y Margal”. Los elementos más admirados eran, la “inmensa cúpula similar a la de los almacenes Lafayette”, la “cúpula de mayor altura en Europa en construcción de hormigón armado”, y “las dos torrecillas de artísticas columnas que limitaban la fachada” y que albergaban los depósitos de agua. Sin querer abrumar con demasiadas cifras apuntar algunos datos más, que originaban la admiración del público: Las 4000 lámparas que iluminaban tanto el hall como las restantes dependencias, “formando un conjunto lumínico de 200000 bujías, provocando esta esplendidez de luz, un efecto realmente admirable”. Los 35 metros que distaban del suelo a la cúpula, o los 4000 metros cuadrados de la planta baja, “sobre la que se eleva otras siete de las mismas proporciones, a los que se sube en rápidos ascensores para mayor comodidad del público”.

  Mayor énfasis se manifiesta en las prestaciones de la empresa: “En una hora, cualquier dama pueda adquirir, desde un frasco de perfumes, a una prenda de ropa, desde un enser de cocina, un cortinaje o un almohadón, sin exponerse a las 1000 vicisitudes y molestias que origina el ir de tienda en tienda, y con las ventajas de encontrar una sala para el té y conciertos, instalada en el edificio”. Ofrecían además la oportunidad de “el reparto a domicilio de las compras” por medio de “varios automóviles del tipo adaptado por las galerías Lafayette”, indicando que este hecho se realiza “dentro de la hora” estipulada. Otro factor distinguido es el alto número de personas empleadas, “pasando de 300, siendo en su mayoría señoritas, por cierto escogidas entre las muchachas más bonitas de Madrid” Además de su hermosura,”lo que siempre resulta bien”, se recalcasu “inteligencia y sus aptitudes en las ventas”.

  Los días anteriores a la inauguración, asistimos a una vasta campaña publicitaria, anunciando la inminente apertura del centro. Son reclamos que copaban una página entera, y que a modo de correspondencia van dirigidos a las señoras y a los niños o “amiguitos”, término este último utilizado en este tipo de misivas, para dirigirse a los muchachos. No podemos obviar, que el acto de inauguración tuvo lugar un 3 de enero, en plena campaña de navidad. El texto dirigido a las señoras rezaba lo siguiente: “Muy distinguida señora: Nos es grato participar a vd. que la apertura de los grandes almacenes Madrid-París, se verificará el jueves 3 de enero a las 3. 30. Tenemos la seguridad, de que la apertura Madrid-París alcanzará completo éxito si se digna vd. a realzar con su presencia, esta gran manifestación que nos ofrece la oportunidad de reunir en un ambiente de buen gusto, lo más elegante y selecto de Madrid. Nuestro deseo de ofrecerle una casa útil y agradable, esperamos que desde el primer día se servirá considerar a Madrid-París como prolongación de su hogar” 

  Más simple y aparentemente más ingenuo, se ofrece el anuncio orientado a los chiquillos:“Amiguitos! Traed a vuestros papás a Madrid -París y los Reyes Magos os regalarán preciosos juguetes”.

  ¿Qué artículos podíamos encontrar en este flamante comercio? El diario El Debate presenta un completo análisis del tipo de género que allí se despachaba y de su distribución en plantas. El precio de los productos oscilaba entre “los 5 céntimos a los más altos precios”. El recorrido es el siguiente:

–          Planta baja: la más variada. La lista de productos enunciados es amplísima: “cintas de seda, juguetes, artículos de regado y de París, paraguas, bastones, libros, artículos de oficina, lencería, corbatas, perfumes, plumas, departamento de flores…

–          Primer piso: Artículos de sastrería para caballeros y niños. Moda femenina.

–          Segundo piso: Genero de ropa blanca, viaje y pañería.

–          Tercer piso: Toda clase de muebles”.

   También se resalta, la existencia de “una oficina de reclamaciones en la caja número1 de la planta baja”.

                                 

              El día de la inauguración, 3 de enero de 1924.

  Los principales diarios, revistas… se hicieron eco de ello, resaltando la importancia del evento. Al acto acudieron los Reyes, Don Alfonso y Doña Victoria, la Infanta Isabel, acompañados de otras distinguidas personalidades, como la duquesa de San Carlos o el marqués de la Torrecilla. Los monarcas recibidos por el Consejo de Administración, fueron obsequiados “con delicados ramos de orquídeas y camelias” a su entrada. Después de visitar las instalaciones, y de escuchar de los labios de los consejeros y del director todas las singularidades del edificio, se encaminaron a degustar un delicioso lunch. Al finalizar el lunch y después de abandonar los invitados el local, “se reunieron el personal y el Consejo de Administración en el salón de té, donde se descorcharon varias botellas de champán y se brindó por la prosperidad de Madrid-París”. La inauguración pública verificada por la tarde estuvo marcada por el entusiasmo y el júbilo. Las crónicas hablan del “inmenso gentío que desfiló por ellos, estando toda la tarde los alrededores del edificio repletos de público, que pugnaba por contemplar el nuevo centro comercial”. Tal fue así, que fue preciso “la constante intervención de fuerzas de seguridad para mantener el orden”. Se subraya la asistencia de millares de visitantes en esta jornada, que provocaron la “bajada de los cierres metálicos y condicionar el acceso al interior en la proporción de los que iban saliendo”.

    A pesar de la fascinación que los madrileños mostraron por Madrid- Paris, la empresa arrastró un déficit en la cuenta de resultados desde casi el inicio y que fue acarreada durante varios años más, a pesar de los intentos para revertir la situación. Finalmente en 1933 cerraría sus puertas, siendo adquirido el establecimiento por la Sociedad Española De Precios Únicos (S.E.P.U). Esta sociedad enfocó sus propuestas a un consumidor menos selecto, reduciendo considerablemente los precios. Este no fue el único cambio significativo, ya que la finca fue renovada. El arquitecto elegido fue de nuevo Teodoro Anasagasti, que además de añadir alguna planta más al edificio, eliminó los dos torreones laterales.

 FUENTES:

  • ABC,enero de 1924
  • La Correspondencia, 16 de febrero de 1924
  • El Debate, enero de 1924
  • La Época, enero de 1924
  • El Liberal, enero de 1924
  • La Libertad, enero de 1924
  • Nuevo Mundo, 11 de enero de 1924
  • La Construcción Moderna, 15 de enero de 1924

 

 

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